jueves, 11 de junio de 2009

Bolivia. El espectáculo de la belleza colonizada



Martes, 5 de Mayo de 2009


EL ESPECTACULO DE LA BELLEZA COLONIZADA



El rasgo más sobresaliente de la cultura ligth contemporánea en todos los países de la región, sin duda, son los concursos de belleza. Convertidos en eventos noticiosos y en espectáculo mediático de primera línea, han sido el blanco preferido de la crítica feminista. Bolivia no ha sido ajena a esta realidad. En días pasados, María Galindo, integrante de “Mujeres Creando”, ha puesto al Alcalde paceño, Juan del Granado, en figurillas al irrumpir en la gala final del evento de belleza, “Miss La Paz Bicentenario ” y denunciar que los recursos de los contribuyentes no pueden dilapidarse fomentando concursos que denigran la dignidad de las mujeres y promueven contenidos estéticos racistas.



Coincidiendo con esta percepción, creemos que lo que se pone en evidencia en esta clase de eventos, supuestamente destinados a promover una cultura “cívica ciudadana” y fomentar un supuesto espíritu incluyente de “paceñidad”- o en su caso “cochabambinidad” o “cruceñidad”- de la diversidad étnica, es producir solamente un espectáculo para las cámaras. La incorporación del traje típico de la chola paceña en la pasarela, no resuelve los rasgos racistas y de clase que suelen envolver a estos eventos. A pesar del intento del burgomaestre paceño por escenificar una sociedad diversa y plural con capacidad de agregar símbolos y tradiciones de distinto origen, a través de la recuperación del “colorido” atuendo de las mujeres indígenas, este gesto no alcanzó para desmontar un espectáculo en el que a través del uso del cuerpo de las mujeres, se reafirmaron códigos de feminidad y belleza vinculados a estereotipos raciales y de clase, que paradójicamente combate la nueva Constitución que Del Granado promovió.


De hecho, los trajes de noche y de baño, expuestos por las candidatas, sirvieron para normalizar y desfolklorizar el evento y recordar que el concurso versaba sobre la belleza de mujeres de clase media y alta cuyas cualidades estéticas nada tenían que ver con los rasgos de las mujeres indígenas de carne y hueso, representadas por cuerpos ajenos a ellas. Ser altas, delgadas, espigadas, elegantes, con la mejor silueta, con figuras bien trabajadas, con garbo, son atributos que hacen referencia a la pertenencia de clase y al origen étnico y racial de las concursantes.


En este marco, por más de que el reinado sea un evento público esto no implica que esté abierto bajo las mismas condiciones a todas las mujeres de La Paz o del resto de Bolivia. El estándar occidental de belleza se encargará de situar las fronteras entre unas y otras, por lo demás no es casual que sea un hotel cinco estrellas el escenario en el que tienen lugar estos acontecimientos, reproduciendo así simbólicamente las exclusiones raciales y las distancias sociales.


No está demás recordarle al Sr. Alcalde paceño, ( y al resto de sus pares que promueven estas contiendas), las ambigüedades que trae a sus convicciones, el que este espectáculo de belleza recree escenarios monárquicos y medievales: como el cetro y la corona, símbolos que poco contribuyen a los retos de descolonización en que está embarcado el país. O que los concursos de belleza refuerzan procesos de alienación por efecto de la cosificación y objetivación de los cuerpos de las mujeres, y que se requieren políticas para despartriarcalizar(romper moldes machistas) al país. O que resulta contradictorio que el canal estatal, al servicio de todos los sectores de la población, se convierta en un espacio privilegiado para promocionar a elites urbanas clasemedieras y altas a través de la belleza de sus mujeres mestizas o blancas, mientras que excluye de sus referentes espaciales a las áreas rurales, donde las mujeres indígenas no responden –y no tienen porqué- a los cánones de la belleza occidental, pero tampoco ostentan las cualidades que se consideran valiosa para la cultura hegemónica y tradicional.


Para terminar, nos quedamos con dos preguntas:


¿No es contradictorio que un Gobierno que dice estar empeñado en erradicar los resabios de un orden colonial, señorial y racista en el país, utilice el canal 7, un espacio estatal, para promocionar el concurso de belleza de Miss La Paz ? O incluso promover concursos de belleza en el Alto, con patrones de evaluación claramente occidentales.


¿No es, por decir lo menos, contradictorio que la Alcaldía paceña, como supuesto aliado del proceso de descolonización en el país, destine recursos para financiar este tipo de eventos, que no contribuyen en lo más mínimo a reparar las fracturas de orden colonial y patriarcal en Bolivia? Lo mínimo que se podría exigir es una concordancia entre el discurso y la práctica. La descolonización, para ser tal, es o debiera ser también estética, porque lo feo o bello no son sino construcciones sociales y culturales, una ideología, que sirve para exaltar o degradar según el color de la piel, los rasgos de la cara o las proporciones del cuerpo.