miércoles, 23 de febrero de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Berlusconi, el macho
Berlusconi, el macho
Jaime Richart
Para Kaos en la Red
Por lo sabido de él a lo largo del tiempo, da la impresión de que Berlusconi tiene mucho de macho y muy poco de hombre. Con eso está dicho casi todo de este indecente mafioso metido a político.
Para Kaos en la Red
Por eso merece que sean tres mujeres, y no otros machos, quienes juzguen a Berlusconi por un delito de corrupción de menores. Pues por más racionales que sean tres hombres o uno solo, siempre predominará en ellos la visión machista de la vida después de siglos arrastrando el macho por los pelos a la hembra. Hay que ser muy hombre, no muy macho, para juzgar a un tipo despreciable como Berlusconi que tiene todo el poder feudal y toda la depravación de Calígula (sólo falta saber si es aficionado también al bestialismo como este antiguo emperador). Y hoy día la deriva cultural nos trae a muchos machos pero pocos hombres en el sentido que tenían de la hombría Rudyard Kipling, Séneca y en general los clásicos. Por eso la salvación está en que le juzguen tres mujeres.
Claro que nos importa un pimiento que sea una bestia, pero el caso es que si el juicio realmente llega a celebrarse, será la sociedad italiana la que salga airosa probando que no está dispuesta a dejarse corromper del todo por un fascista que salió electo con millones de votos untados. Por mucho que se quiera justificar la presencia de este botarate en la dominación de Italia a base de razones democráticas, el hecho cierto es que Italia está en unos niveles de corrupción y de decadencia moral gracias a él y sólo posibles gracias a la complicidad del papa que, estando a un paso de él, no es capaz -o no quiere serlo- de pararle los pies. Claro que prácticamente todos los medios están en manos del cavaliere, y por otro lado ¿qué fuerza moral tiene el papa para amonestarle cuando la historia de los papas está plagada de indecencias?
El caso es que tres jueces mujeres pueden hacerle morder el polvo a un depravado en la política, que tiene a Italia sodomizada ante la pasividad de tantos machos nada hombres, además dispuestos a imitarle. No en vano Humberto Eco advierte de la tendencia de las democracias occidentales a hacer de Berlusconi el paradigma.
Ya que, como el gánster de Chicago de los años 30, Al Capone, se ha librado Berlusconi hasta ahora de sentarse en el banquillo por delitos mucho más graves, confiemos en que estas tres juezas hagan tragarse a este repulsivo tipo sus ofensas. Confiemos, sobre todo, que por fin sustancien un proceso contra él aunque luego se salga de rositas, que es lo más probable. A fin de cuentas, como dice un proverbio jurídico: "el proceso es en sí mismo una condena". Berlusconi, en todo caso, es la encarnación postmoderna de la decadencia que acabó con el Imperio Romano cuyo cargo de emperador acabó subastado y en manos del bárbaro Odoacro; un individuo, por cierto, que era mucho más civilizado que la mayor parte de los emperadores precedentes.
miércoles, 16 de febrero de 2011
El réquiem por Berlusconi lo pronuncian las mujeres. Por Concita de Gregorio
¿Serán las mujeres las que toquen el réquiem de esta época tan gris y de su anciano Sultán? Yo creo que sí. En todos los tiempos y en todos los lugares del mundo, las mujeres han protagonizado las revoluciones, ruidosas o invisibles. En nuestro caso sería, además, una némesis. Al principio de todo, Silvio Berlusconi, vendedor de si mismo, entró en política directamente desde el mundo del comercio con una seguridad: las mujeres que ven mis televisiones me aman, me van a votar. Ha sido así: las mujeres han sido su público y su fuerza.
A partir de una época un poco posterior, no le alcanzó con ser amado, sino que quiso además amarlas. Como él mismo dice: muchas, y muchas a la vez, jovenes y adolescentes, un harem de chicas a quienes daba las gracias con un escaño en el parlamento europeo o nacional, un ministerio, un papel de protagonista en una película o un trabajo en la televisión pública. Como si todo fuera suyo, como si fuera normal. Comprar, pagar, disfrutar de la debilidad económica y cultural en la cual el país iba cayendo más y más cayendo en su propio interés. Da igual que fuera el interés de una sola noche.
A un país jorobado le cosió un traje de jorobado. No se le ocurrió nunca intentar mejorar la enfermedad social: dijo que eso era normal, que era "el sistema". Nunca se le ocurrió tampoco que el amor -palabra que quiso transformar en el surreal nombre de su partito politico- en la vida de cualquiera es gratuito. Lo compró, como compra todo, e insistió llamándolo lo que ya no era: amor. Durante mucho tiempo las palabras no tuvieron ya sentido, y en consecuencia, lo que pasaba tampoco parecía tener sentido.
Un día, sin embargo, miles y miles de mujeres respondieron a nuestra pregunta. ¿Dónde estáis, mujeres de Italia? ¿Estáis acaso esperando entrar en la villa del Sultán? Muchas de ellas habían permanecido en silencio durante todo este tiempo porque no podian hablar: tenían trabajo, mucho trabajo que hacer en un país donde los viejos y los niños son asunto de las mujeres. Tenían que ganar dinero (muy poco, las mujeres) para sobrevivir y cuidar a los padres y a los hijos a la vez. La vida real no es la que se ve en la televisión. No en la de Berlusconi, por lo menos. Las mujeres tampoco. Pero un día se dieron cuenta. Tuvieron la fuerza de decir "basta ya". Era el 13 de febrero, un domingo.
Dos días después otra mujer, una juez, decidió que debería ser procesado por los delitos de cohecho y prostitución de menores. Será juzgado por un tribunal de tres fiscales, tres mujeres también. No va a ser el juicio del tribunal, en todo caso, el que nos dirá si Berlusconi está al final de su carrera. Será el juicio de los italianos el que debe establecerlo. Y de las italianas. Puede ser que no sea manaña, que se necesite más tiempo. No vamos a taner prisa y lo vamos a conseguir. El viento está cambiando, todo el mundo lo huele: tiene el sabor del mar.
Concita de Gregorio es directora del diario L'Unità, y una de las promotoras de la protesta contra Berlusconi.
Fuente: http://blogs.elpais.com/mujeres/2011/02/requiem-por-berlusconi-mujeres-concita-de-gregorio.html
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